Seydou Keïta, maestro autodidacta del retrato

Seydou Keita Retrato Fotográfico
Este artesano de la fotografía nacido en Bamako ocupa un merecido lugar entre los grandes maestros del retrato.

Entre los rostros fotografiados por Seydou Keïta (1921-2001) no solo emerge el semblante de la transición cultural de Bamako, su ciudad natal, de colonia francesa a capital independiente, sino que también podemos vislumbrar entre ellos la propia vida de Keïta; entre el oficio artesanal y la imagen.

La carrera de este elocuente fotógrafo comenzó en 1935, año en el que su tío le regala una Kodak Brownie Flash, instrumento que rápidamente suplantó el oficio de carpintero que le enseñara su padre para comenzar a retratar los rostros de su amada Bamako.

Los primeros retos que se le presentaron a Keïta fueron de carácter técnico. Conseguir la luz adecuada, una buena resolución y la mejor de las impresiones se convirtieron en los factores más decisivos en su búsqueda de las mejores imágenes. Esto lo llevó en muy corto tiempo a probar luces, escenarios formales y cámaras de amplio formato para mejorar la resolución de sus copias y para lograr una intimidad única -y con sello de autor- en cada uno de sus retratos.

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Keïta: Arte e imagen

Para el año de 1948, en su propio estudio, desarrolló los escenarios más propicios para lograr ese matiz brillante de sus fondos contrastados con los rostros de individuos, grupos, familias, niños, etc. Esto le permitió seguir una línea cronológica bien definida de su trabajo, llegando a declarar en algún momento:

Es fácil de tomar una fotografía, pero lo que realmente hizo la diferencia fue que siempre supe cómo encontrar la posición correcta, y nunca me equivocaba…su cabeza ligeramente volteada, un rostro serio, la posición de las manos…yo era capaz de hacer que alguien se viera más que realmente bien. Las fotografías eran siempre muy buenas. Por eso siempre digo que ese es el verdadero arte

retrato hombres africanos seydou keita

Seydou Keïta tocó longitudes excepcionales para resaltar la belleza de sus retratados, trabajó de manera intuitiva, reinventando el retrato a través del uso de una precisión extrema.

En el año 1962 el gobierno socialista recién instalado hace de Keïta su fotógrafo oficial; poco después cerró su estudio, a pesar de que se mantuvo activo hasta su retiro en 1977.

Hasta su fallecimiento en París, en el año 2001, contaba con un archivo de más de 10.000 negativos, que desde el año 1990, gradualmente, fue sacado a la luz gracias a la investigación del curador André Magnin y de la fotógrafa Françoise Huguier.

Keïta logró el reconocimiento internacional por su inventiva y su acercamiento a la modernidad, su énfasis en los componentes esenciales de la fotografía de retrato, ligados implícitamente a la luz, al sujeto, al encuadre y a ese punto indescriptible de la identidad del individuo.

De esta forma, es inevitable establecer firmemente a Seydou Keïta como uno de los grandes maestros del retrato fotográfico.

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