William Klein, de pintor iconoclasta a maestro de la fotografía

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William Klein lo intuyó mejor que nadie en el mundo de la fotografía: toda norma o canon puede pasar rápida y fulminantemente de ser una guía para el talento a convertirse en un lastre para la creatividad.

Algo de culpa en su lúcida reflexión, la tuvo su profesor en la Sorbona, el dibujante cubista Fernand Leger, que con su rebeldía contra el arte establecido, influenció la obra de este genial e irreverente fotógrafo. Nació en Estados Unidos, pero fue parisino de adopción, comenzó siendo pintor, y quizás por ello consiguió captar instantáneas que parecen lienzos en los que el espectador se siente un participante.

La pintura se le quedó corta a Klein en su búsqueda por plasmar su mundo interno. Salió de su estudio para tomar un par de fotos, y sus dedos ya no soltaron la cámara. A través del objetivo, descubrió un universo mágico que le llevaba más allá de sus murales abstractos, influenciados por  Mondrian, el Bauhaus, el mutidisciplinar Max Bill o el cartelismo.

Sé tu mismo. Prefiero ver algo que, aunque parezca torpe, no se vea como el trabajo de otro

En su periplo creativo, durante el que ganó un premio Nadar en 1957 por un libro sobre Nueva York, no permitió a nadie ponerle barreras a su irónica visión del mundo y a su estilo experimental, ni siquiera a los editores de la revista Vogue, donde trabajó diez años con las duras divas de la moda. Klein lo tenía muy claro, para él, la fotografía era un campo sin leyes, y eso le convirtió en un proscrito para los convencionalistas del oficio.

Su salto a la estratosfera de los fotógrafos, lo pegó colaborando con Fellini, recorriendo el mundo y fotografiándolo como un pistolero que dispara a diestra y siniestra en busca de la manera de denunciar la disparidad.

Nueva York, Moscú, Tokio o Roma se convirtieron, para este forajido del carrete, en lienzos vivientes de los que retrataba sarcásticas críticas, ya sea desde la fotografía o desde el cine. Como hizo desde numerosos largometrajes, entre los que destacan un corrosivo documental sobre Muhamed Alí o  la ácida critica al mundo de la moda Qui êtes-vous, Polly Maggoo?

Fruto de su valor, y de la búsqueda constante de nueva formas de expresión, que también nutrió a compañeros suyos del movimiento dadaísta como  Picasso, Kandinski o Marinetti, nació la maestría de una mirada, que fue capaz de captar los profundos significados que subyacen en la vida cotidiana.

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