Rock and roll, strippers y Anton Corbijn

Anton Corbijn
Una generación de músicos se vio reflejada en sus fotografías; sus videoclips fueron verdaderas obras de arte y su vida fue tan intensa que sirvió de inspiración para una película.

Anton Corbijn fue el fotógrafo por excelencia del mundo roquero de los 80. Sus retratos son el testigo por antonomasia de una generación de potentes músicos que se vieron auténticamente reflejados en sus fotografías; sus videoclips fueron verdaderas obras de arte y su vida fue tan intensa que sirvió de inspiración para la película Casi Famosos.

En las radios de toda Londres se escuchaban las letras contestatarias de The Clash y los Sex Pistols cuando un joven Corbijn de apenas 22 años llegó a la City con el objetivo de retratar a las bandas que le habían hecho salir de su Holanda natal. En la capital inglesa el desempleo era total y prácticamente todo el mundo estaba en huelga, algo que no disuadió al joven fotógrafo que estaba decidido a ganarse la vida capturando el mundo de las bandas de rock.

No solo lo consiguió, y empezó a hacer retratos de bandas post punk como Joy Division, Magazine y Pil Ltd, sino que se convirtió en cronista gráfico de ese mundo en ebullición y expansión, gracias a su capacidad para mostrar al ser humano, con cicatrices y heridas incluidas, que hay tras la máscara del profesional del espectáculo. ¿Como conseguía hacerlo? Colocaba a los “grandes”,– tipos como Miles Davis, Tom Waits o David Bowie y a bandas de la talla de Nirvana, U2, Joy Division o Los Rolling Stones, por nombrar solo a unos pocos– y los llevaba a sitios abiertos y desconcertantes. Allí, los retrataba con carretes en blanco y negro para conseguir un contraste lumínico que perfilase sus rasgos y emociones. El resultado: instantáneas vibrantes y eléctricas por las que se arrojaba la personalidad del artista fotografiado.

Esta particular habilidad de Cobijn para mostrar a los músicos y las celebridades tal cual son, hizo que su carrera se expandiese rápidamente en múltiples direcciones, como un fogonazo de queroseno: sus fotos pasaron a ser codiciadas por todas las revistas y numerosos músicos le hicieron encargos para las portadas de sus discos; se dedicó al videoarte y creó 70 videoclips para bandas del calibre de Depeche Mode o Coldplay. Dirigió, además, cuatro películas : Some YO-YO Stuff (1994) –un documental sobre Don Van Vliet– , Control (1997) – sobre la vida del fallecido líder de Joy Division: Ian Curtis –. El Américano (2011) – Un thriller que protagonizó George Clooney– y El hombre más buscado (2014) – basada en una novela de Le Carré–.

Las mujeres y su sensualidad ha sido otro de los temas preferidos –y magníficamente retratado– por Corbijn. Es ahora, que se ha alejado del mudo de la musica, cuando ha podido desarrollar su fotografía en ese terreno, y lo ha echo acercándose al mundo de a las bailarinas de striptease, que se han convertido en su nueva fuente de inspiración, como antaño lo fueron los músicos o las modelos famosas.

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