La primera fotografía de la Historia

Vista desde la ventana en Le Gras
Aunque en un principio la fotografía no fuese el objetivo de José ‘Nicéphore’ Niépce, es a él a quien debemos la primera imagen fotográfica que se conoce.

Aunque en un principio la fotografía no fuese el objetivo de José ‘Nicéphore’ Niépce, es a él a quien debemos la primera imagen fotográfica que se conoce y con él, precisamente, colaboró y estudió Louis Jacques Mandé Daguerre, que más tarde perfeccionaría las técnicas de su maestro e inventaría el daguerrotipo.


La primera instantánea de la historia, llamada Le Point de vue du Gras  y más tarde conocida como Vista desde la ventana en Le Gras, fue tomada por el padre de la fotografía desde la ventana de su casa en la comuna del Departamento de Doubs, en la Borgoña francesa. Le llevó ocho horas de exposición.

Es evidente que la calidad de la imagen, recogida desde el tejado de la casa de Niépce, no es buena, pero su valor histórico es indudable, puesto que es la primera que nos ha llegado, tomada en 1826. Se sabe que un par de años antes, el científico realizó al menos otros tres intentos, aunque los resultados permanecieron inéditos.

Para conseguir la primera fotografía de la historia se empleó una lámina elaborada en una aleación de estaño, zinc y plomo, conocida como peltre. La lámina fue recubierta por una solución de aceite de lavanda y betún de Judea, según los análisis efectuados con rayos X. Esta mezcla tendría la propiedad de adquirir suficiente dureza al contacto con la luz. El autor bautizó su método fotográfico como heliografía.

 La primera fotografía… un “accidente”

El interés de Nicéphore Niépce en positivar imágenes posee un origen muy curioso. Este ingeniero e inventor francés, muy interesado sobre todo en conseguir cierto tipo de motores para el transporte, era un pésimo dibujante y su trabajo precisaba de un método que le permitiera captar la realidad tal y como era y por supuesto, al no confiar en su propio trazo, debía encontrar el sistema adecuado.

Como otros muchos que lo habían intentado antes que él, el problema para Niépce era que no conseguía positivar las imágenes de manera permanente, hasta que probó el betún de Judea. Sus primeras exposiciones llegaron a durar cinco días y le llevó algún tiempo dejarlo en las ocho horas de la Vista desde la ventana en Le Gras.

Debido a la larguísima exposición, la luz del sol pudo iluminar ambos lados de la imagen, permitiendo resaltar los edificios de las dos márgenes. Las gestiones del “fotógrafo” con la Royal Society no tuvieron mucho éxito y tras una breve exhibición, a partir de 1898 se perdió su rastro.

En 1952 el coleccionista alemán Helmut Gersheim encontró la fotografía y la adquirió. También consiguió hacerse con una de las cámaras que el propio Niépce empleó para sus trabajos heliográficos. Gersheim dejó que Kodak realizara una copia de la primera fotografía de la historia.

Casi un par de décadas después, la Universidad de Texas compró la colección de Gersheim. En la actualidad la primera fotografía de la historia puede contemplarse en el Harry Ransom Humanities Research Center de dicho centro universitario.

Para los amantes de la fotografía en general y del trabajo de José ‘Nicéphore’ Niépce, también recomendamos la visita a su Casa-Museo, desde donde precisamente tomó Le Point de vue du Gras. En este lugar se encuentra el que es considerado el laboratorio fotográfico más antiguo del mundo.

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