Franz Mayer y su pasión por México

Autor: Franz Mayer
En 1905 este inversor y coleccionista cambió su natal Alemania por México. Su pasión por ese país lo llevó a recorrerlo y a registrar sus impresiones en cientos de fotografías que hoy son descubiertas al mundo.

Franz Mayer fue un inversionista, coleccionista, fotógrafo y filántropo que llegó a México desde Alemania en 1905 y, excepto por los dos años que pasó en Estados Unidos durante la Revolución Mexicana, vivió en el país azteca durante el resto de su vida. Su pasión por México era tal, que en 1933 se convirtió oficialmente en un ciudadano mexicano.


A lo largo de su vida, Franz Mayer acumuló una enorme colección de obras de arte, incluyendo la principal colección de artes decorativas y diseño de México, que donó al estado tras su muerte en 1975. Esa colección se encuentra ahora en el museo que lleva su nombre, ubicado en el histórico edificio del Hospital de San Juan de Dios, justo en frente al recien renovado Parque Alameda Central, en el centro de la ciudad de México.

Sin embargo, poco se había destacado sobre sus habilidades como fotógrafo. Una situación que cambió cuando el Museo Franz Mayer organizó la exposición Coleccionista de imágenes. Franz Meyer fotógrafo, que se desarrolló entre el 28 de mayo y el 24 de agosto. Ahora sabemos que este hombre de múltiples facetas también fue un fotógrafo visionario.

El registro fotográfico de México realizado por Mayer está lleno de la tranquilidad que otorga el tiempo. El misterio de mirar a los rostros orgullosos de unas mujeres que sostienen cuencos sobre sus cabezas, una fotografía tomada en la década de 1930 y tal vez expuesta por primera vez al público, sólo se ve agravado por la comprensión de que las vidas de esas mujeres están ahora y por siempre engullidas por el paso del tiempo. Susan Sontag en una cita de su obra Sobre la fotografía que se destacó en la exposición, dice que de “recopilar fotografías es coleccionar el mundo”. Pero bien podría haber dicho: coleccionar las fotografías es coleccionar el transcurso del tiempo.

Hay un silencio que imbuye todas las fotografías de Franz Mayer y una brillante comprensión de la singularidad del momento fugaz. Mayer entendió claramente el México en el que se encontraba y con su cámara en la mano viajó por todo el país para capturar los misterios ilusorios de su tiempo.  De nuevo, como dice Sontag: las fotografías son en realidad la experiencia capturada, y la cámara es el arma ideal de la conciencia en su estado de ánimo adquisitivo.

Las fotografías de Mayer capturan la evidencia de un México efímero, pero también destacan la estética y la comprensión del hombre detrás de la cámara

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